martes, 7 de agosto de 2012

La muerte de Adolf Hitler

La muerte de Adolf Hitler, jefe del Partido Nazi de 1933 a 1945, se produjo el 30 de abril de 1945; Hitler cometió suicidio por disparo y envenenamiento con cianuro. La falta de información pública referente al paradero de sus restos y los informes confusos al respecto animaron los rumores de que Hitler podía haber sobrevivido al fin de la Segunda Guerra Mundial. La duda se suscitó intencionadamente por las autoridades de la Unión Soviética, que ocultaban información relevante sobre el suceso.

El 22 de abril, Hitler tuvo lo que algunos historiadores describen como una crisis nerviosa durante una de sus reuniones para examinar la situación militar, al admitir públicamente que la derrota era inminente y que Alemania perdería la guerra. Hizo salir a algunos de la habitación y quedó con Goebbels y Krebs. Hitler entró en un estado de histeria gritando que sus generales lo habían traicionado y que Alemania había sucumbido ante una sarta de traidores y cobardes; después salió de la habitación quebrado emocionalmente. La enfermera Erna Flegel declaró que Hitler parecía quizás 15 ó 20 años mayor tras esa última reunión con sus generales y temblaba fuertemente su mano del lado derecho.



Expresó su intención de matarse y, más tarde, solicitó al médico Werner Haase que le recomendara un método confiable de suicidio. Haase le sugirió combinar una dosis de cianuro seguida de inmediato con un balazo en la cabeza. Hitler tenía una reserva de cápsulas de cianuro que había obtenido por medio de las SS.

Hitler posteriormente se casó con Eva Braun, para luego refugiarse en una casa. Allí, tuvo su última cena, donde le pasó una cápsula de cianuro a cada una de sus secretarias. Posteriormente, antes que llegasen las autoridades a tomarlo preso, Hitler ya había tomado la cápsula, y se dio un tiro en la sien. Su esposa Eva, no tuvo la misma suerte. La alcanzaron a ver tumbada en el suelo con los ojos abiertos. El cianuro había tomado efecto rápidamente, sin darle tiempo de moverse y jalar el gatillo.
De inmediato los asistentes de Hitler sacaron ambos cuerpos envueltos en una alfombra. Linge y Günshe transportaron el cuerpo de Hitler en la alfombra, mientras que Martin Bormann y Erich Kempka trasladaron el cadáver de Eva Braun, aunque Bormann trató con muy poca consideración dicho cuerpo. Los cadáveres fueron subidos hacia el patio de la Cancillería del Reich, siendo depositados en un agujero de obús; Otto Günsche roció ambos cuerpos con unos 200 litros de gasolina sacada de los automóviles que aún se hallaban en los sótanos de la Cancillería. Ante la imposibilidad de acercar un cerillo a causa del fuerte viento, Bormann elaboró una antorcha que prendió y se la pasó a Erich Kempka, con lo cual éste pudo poner fuego a los cadáveres. Estaban presentes Joseph Goebbels y otros dignatarios.

Adolf Hitler, casi teniendo el mundo y Europa completa, se suicida junto a su esposa luego de perder la Guerra.


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